viernes, 23 de septiembre de 2011
¡Salgo en la revista Qué Leer!
Sin comerlo ni beberlo me he visto retratado en la revista Qué Leer este mes de septiembre.
¡Miau! Corro a decírselo a todo el vecindario, estoy muy contento, amigos.
domingo, 11 de septiembre de 2011
"La nieta del señor Linh", de Philippe Claudel
Remiau con Philippe Claudel y su estilazo depurado, directo, minimalista en esta breve e intensa novela con trampa final. No, no diré nada al respecto -odio los spoilers- pero hay trampa y cartón del bueno.
Linh es un anciano de algún país de Oriente (creo que Vietnam o Laos o Camboya) que se ve obligado a salir del mismo debido a una guerra que ha acabado con su familia y su aldea. Llega entonces con un grupo de refugiados en barco a una ciudad occidental enorme, posiblemente New York o Paris o cualquier ciudad grande, y se instala en un piso de acogida. Con él sólo lleva a Sang Diu, su nieta, la nieta del señor Lihn. Su lucha por mantenerla a salvo, cuidarla, alimentarla y adaptarse juntos a un nuevo mundo hostil se convierte en el leit motiv de esta novela, que admito haber disfrutado a pesar de su "engaño". El señor Linh encuentra entonces al señor Bark, una especie de escudero (¿su propio Sancho Panza?) que le acompañará hasta el final en su lucha por evitar ver molinos donde ellos creen ver gigantes. Una relación sencilla, directa, incomunicativa y fructífera como tantas que podamos imaginar.
A pesar de su intensidad, una siestecita a media lectura la puede disfrutar cualquiera, ¿no?
Y luego un cambio, un asilo, una escapada y un acc... no. Me callo. El final me lo callo. Una novela sobre la pérdida, la amistad, la necesidad de apego y el abandono involuntario de lo que te une al mundo, si es que te une algo. ¿No somos acaso todos unos refugiados? ¿Unos autómatas? ¿Unos gatos vagando de tejado en tejado?
La identidad: ¿pero qué demonios es eso?
Señor Claudel, es usted tendencioso pero buen escritor, muy bueno. ¡MIAU!
Edita Salamandra.
Me postro ante los escritores sagaces como Claudel
domingo, 28 de agosto de 2011
"El arte de abordar a su jefe de servicio para pedirle un aumento", de Georges Perec
Confieso que compré el libro por ese magnético y atractivo título, el diseño de la cubierta y el tamaño. Todo era tan adorable que no pude resistirme.
Y además Perec, del que sólo había leído "Lo infraordinario" y vaya si me gustó.
Aquí tenemos un ejercicio de estilo Oulipiano cien por cien Perec, un laberinto en forma de desafío lingüístico que la editorial La Uña Rota ha editado por primera vez en castellano, en su colección Libros Robados. ¿Y en qué consiste el juego técnico del autor francés?
Todo viene de un organigrama -incluido en el meridiano del libro- en el que se trazan linealmente todos los caminos posibles que tiene un empleado cualquiera de una empresa cualquiera para solicitar a su jefe (de servicio) un aumento de sueldo. Imaginad lo kafkiano del tema: alternativas, hipótesis, what if, decisiones tomadas y no tomadas, tentativas fallidas y logradas, idas y venidas, logros y fracasos. ¿Os suena de algo? Sí, la vida real…
Pues bien, el libro está planteado de la siguiente manera: la primera parte -correspondiente al texto titulado "El aumento"-, es precisamente todo ese entramado de dimes y diretes del empleado hacia el despacho del jefe, escrito en forma perecquiana, frase va frase viene, hasta la página 88. Luego tenemos el organigrama, ininteligible o no, depende cómo se vea o se lea. Después, ya narrado en texto corrido, el texto completo titulado "El arte de abordar a su jefe de servicio para pedirle un aumento", donde volvemos a encontrarnos con lo mismo de antes pero con un estilo absolutamente vacío de signos de puntuación y marcas de cualquier clase. Todo a renglón seguido, para quedarse sin aire, para palpar aún más si cabe la asfixia de un acto asfixiante de por sí.
¿Se podrá leer a Perec al revés? Fijo que sí.
¿Alguien ha pensado en "El Proceso" o la misma "La metamorfosis" del enorme Frank Kafka? Pues yo también.
Debo decir que soy muy amigo de los juegos de palabras en general, de todo lo que Lewis Carroll nos enseñó con "Alicia a través del espejo" (infinitamente mejor que "Alicia en el país de las maravillas", pero eso es otra historia y deberá ser contadas en otra ocasión) y de cualquier autor que intente estirar o comprimir las palabras, jugar con ellas, darles nuevos y viejos sentidos, desentrañar una nueva manera de escribir y, por ende, de leer. Cortázar, Cabrera Infante, Calvino: os quiero. Miau.
En el posfacio de Pablo Moíño Sánchez -que también traduce el texto íntegro- se nos explican las vicisitudes por las que ha pasado el texto, la traducción y el destino final de este divertimento de Perec. (aprovecho para decir que mi procesador de textos del ordenador convierte Perec en Perece, cosa que seguro le encantaría a Perec). También nos describe el Oulipo desde sus orígenes (Queneau, etc…) a sus derivaciones, etc...
Más miau.
Un pequeño consejo de lectura: no penséis que al finalizar esta pequeña joyita obtendréis alguna clave, por peregrina que sea, para saber cómo acercarse a ese ente empresarial llamado "jefe" y pretender que os aumente esa otra quimera empresarial llamada "salario". No. Nada más lejos. Remiau.
¡Byron mira a cámara!
martes, 23 de agosto de 2011
"Los malvados de Battersea", de Joan Aiken
Este libro huele bien...
Alucino con Joan Aiken porque -shame on me- no sabía de su existencia y me ha encantado descubrirla y leerla. Más vale tarde que nunca. Aiken es una autora inglesa nacida el 4 de septiembre de 1924 en Essex, pelirroja y de fuerte carácter. Su padre -nacido en Boston- fue el renombrado poeta americano Conrad Aiken (laureado con un Premio Pulitzer), y su madre, Jessie McDonald, canadiense de nacimiento, también se dedicó a la escritura y la docencia. Joan realizó trabajos como bibliotecaria, correctora y editora. Colaboró con la BBC y la ONU, y en cuanto se puso a escribir ficción, el éxito llamó a sus puertas. En su web he leído mil anécdotas interesantes de ella y su familia. Vale mucho la pena darse una vuelta por allí.
Este libro sabe bien...
A lo que iba: me compré "Los malvados de Battersea" sin saber que era la segunda parte de la saga de los lobos, conocida oficialmente como "Wolves Chronicles". La primera parte, "Los lobos de Willoughby Chase", cayó dos días después; pero por esas cosas extrañas de la vida, leí primero el segundo.
Esta saga está ambientada en una Inglaterra del siglo XIX con algunos cambios distópicos en la línea "What If" muy interesantes: gobierna un rey Estuardo, manadas de lobos hambrientos campan a sus anchas por toda la isla y, por supuesto, los hannoverianos enemigos del rey quieren destronarlo a cualquier coste.
Me ha gustado mucho. Ha habido días, I must say, que volvía de darme una vuelta por el barrio y lo primero que hacía, incluso antes de refrescarme y lanzarme a la sexta siesta de la jornada, era abrir el libro y no parar hasta que mis amos me venían a acariciar y esas cosas de los amos. Me gusta mucho el ritmo de Aiken, su toque americano en la trama. ¿Será porque sus padres no eran ingleses?
Me explico: a pesar del humor inglés que Aiken se gasta, a pesar del bagaje cultural tan europeo que lógicamente posee la autora, tiene una capacidad de síntesis, de pensar en imágenes, de narrar muy cinematográficamente cien por cien americana. Simon y Sophie pasan a ser mis personajes favoritos del mes. Y Dido...en fin, no puedo decir nada. Dido es lo más.
No sé si la editorial Salamandra seguirá editando el resto de la saga (hablamos de doce volúmenes), pero esperamos que sea así.
¡Miau y requetemiau por Aiken!
¡Qué bien me he quedado después de la lectura!
lunes, 8 de agosto de 2011
"Butes", de Pascal Quignard
Reflexionando con Quignard...
Siempre que abro un nuevo libro de Pascal Quignard me dan ganas de volver a aprender a pensar. A pensar como hace tiempo que no pienso. A ejercitar la reflexión y, con mucha suerte, poder escribir algo gracias a ello. Y es que este músico pensador, este filósofo pentatónico sigue siendo de los pocos que me obligan a repensar las cosas, todas las cosas. Es un erudito que huye de su erudición, un estudioso de la mitología, de las bases de nuestra cultura, del lenguaje.
Este verano Quignard ha estado en mi mesita de noche y ahí se va a quedar porque se ha convertido en lo que fue Montaigne hasta hace poco: esa voz que me habla desde otro tiempo pero me sitúa en el mío.
En "Butes" nos habla del marinero que, navegando junto a Ulises decide abandonar el barco en un acto de entrega al mágico cántico de las sirenas, una respuesta automática, intuitiva y visceral a la música animal de esas encantadoras del mar, un "yo me bajo aquí" absolutamente sincero y no intelectual.
La música como aquello que nos acompañó en nuestra gestación dentro del vientre materno, el sonido de las olas, del elemento líquido, el primer sonido que escuchamos jamás.
¿Es Butes un insensato? ¿Un hombre de poca fe? ?Un desertor, un cobarde?
Preguntas improcedentes todas.
Butes es un hombre que responde a una llamada exterior-interior, un apasionado.
Dice Quignard: "¿Qué es la música originaria? El deseo de arrojarse al agua".
¡Ñam Quignard!
Y el autor navega por mares de pensamiento, de palabras y su etimología, por Schubert, por Homero, Hesíodo, Apolonio y Safo y Séneca, Plutarco y Blanchot. Y nos dice que Butes es un personaje-intruso, un secundario de lujo que el lector de "La Odisea" pasará por alto en pos de una trama de aventuras que lógicamente debe seguir su curso. Pero Butes es la bisagra que Quignard ha visto y estudiado, la palanca que le sirve para analizar concienzudamente una pasión por la música como voz interior, como llamada uterina, como fuente de vida. Muy interesante el postfacio, "Las voces del agua", escrito por mi ex profesor Miguel Morey y por Carmen Pardo.
Déjense mecer por las palabras de Quignard, por su música mental.
Yo, cual Butes, me arrojaría cien veces ante su llamada.
Edita Sexto Piso. ¡¡¡Meow!!!
No sé si Butes se lanzaría desde mi balcón...
sábado, 30 de julio de 2011
"Padres e hijos", de Iván Turguénev
Nihilism rules
Los jóvenes nihilistas Arcadi Pétrovich y Evguéni Vasílievich Bazárov visitan al padre y al tío del primero con la intención de quedarse una temporada en la finca. Pronto, los principios antisistema y la punzante y explosiva personalidad de Bazárov chocan con las de Pável Petrovich, el tío de su amigo, un hombre de rasgos aristocráticos, tanto físicos como morales. Las discusiones durante el almuerzo son de una belleza filosófica impagable. Turguénev retrata magistralmente dos naturalezas confrontadas, la voluntad apasionada de renegar de un sistema caduco, basado en "romanticismos" y formas de control obsoletas, y la visión aristocrática que no sólo defiende el sistema, sino que lo perpetua a través de su poder. Pero Ay, cuándo acecha el amor y con él Anna Serguéievna Odintsova las convicciones de estos jóvenes se tambalean menos sutilmente de lo que parece. El lector no sabe si al final Bazárov y Odintsova son unos auténticos tercos, o sus principios pesan más que sus sentimientos. Anyway, elegante e imprescindible, claro.
Los jóvenes nihilistas Arcadi Pétrovich y Evguéni Vasílievich Bazárov visitan al padre y al tío del primero con la intención de quedarse una temporada en la finca. Pronto, los principios antisistema y la punzante y explosiva personalidad de Bazárov chocan con las de Pável Petrovich, el tío de su amigo, un hombre de rasgos aristocráticos, tanto físicos como morales. Las discusiones durante el almuerzo son de una belleza filosófica impagable. Turguénev retrata magistralmente dos naturalezas confrontadas, la voluntad apasionada de renegar de un sistema caduco, basado en "romanticismos" y formas de control obsoletas, y la visión aristocrática que no sólo defiende el sistema, sino que lo perpetua a través de su poder. Pero Ay, cuándo acecha el amor y con él Anna Serguéievna Odintsova las convicciones de estos jóvenes se tambalean menos sutilmente de lo que parece. El lector no sabe si al final Bazárov y Odintsova son unos auténticos tercos, o sus principios pesan más que sus sentimientos. Anyway, elegante e imprescindible, claro.
¿Alguien duda de que Turguénev me mola?
viernes, 22 de julio de 2011
"La última primavera", de Beuriot & Richelle
Perteneciente a la línea clara francesa clásica, esta serie escrita por Philippe Richelle y dibujada por Jean-Michel Beuriot está ambientada en Alemania y Francia durante la Segunda Guerra Mundial y los convulsos años precedentes.
Trabajo de documentación formidable, "Amores frágiles" está editado por Ed. Rossell y es el título de la saga que comienza con "La última primavera", primero de los cuatro números de la serie que se completa con "Un verano en París", "Maria" y "Katarina". A punto estuve de comprarlos en Francia hace una semana, pero esperaré (aunque el final de la primera casi me obligó a ello…). En Francia lo ha editado Casterman. No hace falta hablar del prestigio de esta editorial. ¿Premios? Muchos y de los buenos: desde el Bulle d´Or a Angouleme y los habituales del mundo del noveno arte. Visitad su blog, es muy interesante.
Los "Pros":
Los personajes son muy potentes. Empatizas rápido con ellos, son creíbles, y eso suele ser poco habitual en los tiempos que corren. Están tratados como si de una novela clásica se tratase, y eso se nota desde la primera pincelada hasta la última. Es una historia emocionante de verdad.
Los "Contras":
El color no me acaba de convencer. Quizá demasiado tratamiento informático, quizá demasiado poco. El caso es que los tonos no respiran bien. No hay azules, no hay paleta de colores fríos muy definida. Sí, quizá es algo premeditado para ambientar la historia y tamizar el ambiente como de una película de los años cuarenta, pero bajo mi punto de vista felino, le falta brío.
No voy a explicar la trama del cómic porque no pienso chafarla. Simplemente decir que históricamente es veraz, exhaustiva y que engancha mucho. Por momentos he pensado -era inevitable- en películas como "El libro negro", de Paul Verhoeven, o incluso en "Malditos bastardos" de Quentin Tarantino, lo cual viene a decir que es también una obra muy de llevar al cine.
Muy contento de haberlo leído este veranillo que todavía no se ha acabado.
Seguiremos informando. Devolvemos la conexión a la realidad.
Miau.
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