viernes, 3 de febrero de 2012
Enlaces y maullidos
Seguimos con recomendaciones, descubrimientos, cositas que me hacen maullar como el libro de John Green y el impacto que está teniendo en prensa.
O la promo que se inventa la cadena inglesa de libros WH Smith con aquello tan viejo de "compra un libro y te llevas otro de regalo". Telita.
La gente siempre inquieta de la Fundación Robo y su ASALTO. Bravísimo.
Mi favorito del día. Flavorwire escogiendo sus 20 librerías favoritas del mundo
Ah, sí, Tierra de Trampas. Jóvenes lectores con ganas de propagar la palabra. Pasen y vean.
Mi queridísima bibliotecaria, sabia, elegante. Me hace descubrir muchos libros.
El martes que viene it´s DICKENS TIME. You ought to be there!
Lo de Javier Celaya es de traca. ¿Hay alguien más sabio que él? Lean, lean.
Me despido, hasta la próxima lectura, miau, miau. O nyan, nyan, que diría Mihoko.
martes, 31 de enero de 2012
Enlaces y maullidos
Dos estiramientos, un poco de sol y una buena siesta matutina me han dado ganas de curiosear por ahí:
- Me gusta el programa del BCNegra. Atentos.
- Antoine Gallimard quiere controlar lo incontrolable...
- ¡Los 10 libros favoritos de David Foster Wallace!
- John Williams, del New York Times, habla del Hatchet Job of the Year Award, un premio para el mejor artículo de prensa literaria.
- Una frase de Oscar Wilde que siempre me gustó.
- La gente de Es Pop Ediciones keep on fighting...
lunes, 30 de enero de 2012
"La marcha Radetzky", de Joseph Roth
Lo admito, me he emocionado con "La marcha Radetzky". Ayer lo terminé y me saltaron unas lagrimillas. A través del ejemplo de la familia Trotta, vinculada de forma accidental y legendaria al emperador Francisco José, vamos viendo la decadencia del imperio austrohúngaro, la sociedad, las apariencias, las idas y venidas de todo un mundo que se desmorona y ante el que poco se puede hacer excepto verlo caer.
Atendemos a tres generaciones: la del fundador de la dinastía, que salvó la vida del emperador en plena campaña de Solferino; la del hijo, aburrido y recto funcionario del rey, destinado en Austria; y luego la del nieto, protagonista de gran parte de la novela, un joven que ha conseguido ganarse mi simpatía a pesar de sus defectos y su poca traza en general.
Dicen que "La marcha Radetzy" es "una novela histórica". NO. Es mucho más. Es un modo de entender el siglo XIX y con él un régimen que muere, el antiguo régimen, y atender al "nuevo mundo", desgraciadamente inaugurado con la muy poco evitable 1ª Guerra Mundial.
Ligada históricamente con la saga de Miklós Báffy y con películas como "Il Gatopardo", "La marcha Radetzy" es la primera novela de la historia de la literatura donde aparece un personaje histórico convertido en personaje de ficción: el emperador Francisco José. Aunque esto resulta anecdótico, es cierto que convierte los pasajes donde aparece el mencionado emperador en pequeñas ventanas abiertas a una realidad que uno tan solo puede imaginar, y encima con un sentido del humor de Joseph Roth muy centroeuropeo. He maullado mucho con las descripciones de los personajes, con un ritmo continuado, una adjetivación portentosa, unos giros magistrales. La historia no decae en ningún momento, y la melodía, a veces atropellada-a veces bien compuesta e interpretada, de la marcha Radetzky, sirve de hilo conductor de una saga realmente espectacular, con sus necesarios "rise & fall", su ironía antibélica y un desenlace de órdago.
El redoble mítico de la marcha, antes de que entren los platos y toda la sección de cuerda y viento, nos anticipa a una familia, los Trotta (originales de Eslovenia), que asciende de categoría y linaje de manera atropellada, rimbombante, casi inmerecida. ¿Cuánta familia noble habrá llegado a su status gracias a golpes de suerte o renovaciones automáticas de dote nunca revisada?
Yo, que vengo de la antigua Moravia (de Plsen, para ser más exactos) conozco la tierra y sus gentes, su honor de ser europeos, sus linajes olvidados, su buen hacer y su -todo hay que decirlo- mal carácter.
¿Qué haces cuando el peso de tu apellido, forjado por actos cometidos por tu abuelo, te obliga a seguir una vida que nunca has querido llevar?
¿Cómo actúas ante un severo y poco comprensivo progenitor que sólo quiere ver lo bien que te sienta el traje de infantería y el saludo militar?
¿Qué haces con tu amor, tus ganas de ver mundo, tus supuestas ambiciones al margen de tu linaje?
El fracaso como obra de arte, el apellido como losa, el ejército como escondite del cobarde, la guerra como fin y principio.
Bravo, Joseph Roth, miau, miau miau!!!
Edita Edhasa, que debería plantearse seriamente un cambio en las portadas de sus ediciones de bolsillo.
lunes, 26 de diciembre de 2011
"Paseos con mi madre", Javier Pérez Andújar
Miau, miau, mucho miau con la tercera novela de Pérez Andújar.
Y es que encima la he leído yendo a Barcelona en tren desde la periferia, esa fue mi premisa y mi decisión. Leía sobre San Adrián mientras pasaba por las 3 chimeneas y todo cobraba más sentido aún.
Ante todo el estilo, el fluir de las palabras, la musicalidad del texto. ¡Javier es un poeta, qué duda cabe! Un ritmo delicioso te mece entre fábricas, chabolas y autobuses en un periplo poco nostálgico pero emocionante con el joven Javier, que primero pasea con su madre por el Besós, luego estudia Filología en Barcelona, y más tarde se topa con polis, amigos varios, fantasmas del pasado y algunos del futuro. Una dulce música acaricia las frases, como si Javier hubiera escrito sobre el pentagrama de una seguidilla o una soleá.
Y luego Barcelona.
¡Si es que tiene narices que los de fuera solemos verle más y mejor las costuras a una ciudad que no es la nuestra! Bueno, ni nuestra de ni de nadie. Nosotros somos de los bloques, de los bares y de la gente.
¡Si es que tiene narices que los de fuera solemos verle más y mejor las costuras a una ciudad que no es la nuestra! Bueno, ni nuestra de ni de nadie. Nosotros somos de los bloques, de los bares y de la gente.
Tiene este libro algo del ritmo frenético, abrasivo, punzante del Céline de “Viaje al fin de la noche”, o al menos así lo veo/leo yo. De crónica canalla de aquellas revistas de los setenta (Vibraciones, el primer Popular 1, Ajo Blanco), de viaje quijotesco, de película de José Antonio de la Loma, de sainete y de denuncia. Emociona especialmente el episodio del desastre en la fábrica de las tres chimeneas y esa mala gestión de todo en general. Uno lee todo lo que cuenta Javier y ve a un país que quiere salir de una pesadilla y no sabe cómo. Un país que no ha sabido condenar un pasado deplorable, que sigue con el lastre del miedo, la cobardía, el “peor es meneallo”, la desgana y el mal gobierno. Y da lástima que sea así.
Yo he paseado bastante por la periferia, me he buscado mucho la vida por ahí y por allá, y doy fe del semblante que se te queda, de las cosas que ves, las personas que te hablan y las que te dan la espalda. Luego llegas a la ciudad y los árboles no te dejan ver el bosque, y siempre hay más cera que la que arde, y las luces y los gozos y las sombras vienen con trampa y cartón.
Miau, Javier Pérez Andújar, por escribir un libro así de especial.
Edita Tusquets.
jueves, 15 de diciembre de 2011
"El horizonte", de Patrick Modiano
Patrick Modiano es un escritor de sí mismo. Sus referencias, sus autorreferencias, su París tan personal, como congelado en el tiempo, sus personajes tan misfits, me gustan.
No me encantan, pero me gustan. Su estilo es sencillo, cercano pero incisivo. Es un escritor de la melancolía, y la sabe transmitir muy bien. No puedo evitar pensar siempre en el cine de la Nouvelle Vague, al que tanto me remiten escenas suyas de todas las novelas que he leído de él. Y no puedo evitar pensar siempre en “Un pedigrí”, la novela más autobiográfica de Modiano.
En “El horizonte” volvemos a encontrarnos con personajes esquivos que buscan preguntas en el pasado, rascan la superficie de sus propios sueños e intentan buscar alternativas a acciones y decisiones tomadas tiempo atrás. Me gusta cómo juega con el tiempo, para mí éste es el acierto máximo de la novela, escrita hace tan solo un año. No es fácil saltar adelante y a tras con un estilo tan parco como el de Modiano. Sale más que airoso con este juego elíptico y paralíptico. Back and forth. Fast and forward. Miau.
Luego están los personajes, muy “marca de la casa”, encontrándose y desencontrándose en múltiples ocasiones. No pude evitar pensar en Anna Karina como la actriz que daría el físico para la protagonista, Margaret Le Coz. Me gustan las mujeres que retrata Modiano en general, tan etéreas, tan francesas, tan inseguras y a la vez portentosamente fuertes. Una escena me dio miedo: la del encuentro de Bosmans con su madre. Miedito. Y luego ese egipcio enigmático, el tal Boyaval (casi, casi un tipo que podría aparecer en una negra novela de Fred Vargas, como mínimo), la librería de ciencias ocultas y varios momentos de tensión que me parecen muy bien narrados. No es mi libro favorito del autor francés, pero viene a ser otra vuelta de tuerca en el personalísimo -y poco sorprendente- universo Modiano. ¡Miau!
Edita Anagrama.
Leyendo "El horizonte" con horizonte de fondo
lunes, 14 de noviembre de 2011
"Bug - Bicho", de Miguel Ángel Martín"
Adviértase el detalle metalingüístico de la foto...
Asqueroso. Maravilloso. Desagradable. Adorable.
Miguel Ángel Martín me encanta. Desde que tuve entre mis garras aquél "RubberFlesh" y toda su "obra grunge" sabía que sería un grande entre los grandes. Más leído allende los mares que por nuestros lares, Martín no se anda con chiquitas a la hora de plasmar su enfermizo imaginario, digno del Cronenberg más hardcore. Siguió dibujando en la década de los noventa, y también guionizando piezas teatrales y algún que otro cortometraje. Pero entonces llegó "Brian the Brain" y su obra se dió a conocer al "gran público".
Yo también soy un pedazo de bicho...
A mí es que su trazo, sus personajes, su narrativa me deja absolutamente alucinado, y lea lo que lea de él, se me queda días y días dando vueltas en mi felina cabeza. "Bug" eran historias cortas, sin palabras, que venían a completar las páginas de los cuadernillos del citado "Brian The Brain"editados entre 1995 y 2003 por La Cúpula. La inquieta editorial Reino de Cordelia ha tenido a bien publicarlas independientemente, y aquí estoy yo para alabarlas. En "Bug" encontramos a esos diminutos amiguitos llamados parásitos, microbios, gusanos, bichos microscópicos que viven su larvaria vida en nuestros cuerpos, nuestros alimentos y nuestros fluidos. Diez historias cortas y una galería de asquerosos microorganismos que comen, muerden, rasgan, vomitan, segregan y patean su micromundo con el único fin que compartimos todos: la supervivencia. Sin palabras, sólo Miguel Ángel Martín.
Aquí pretendo disimular, pero el mordisco a "Bug" se ve a la legua...
domingo, 6 de noviembre de 2011
"Ventajas de viajar en tren", de Antonio Orejudo
Ventajas de tener largas patitas
Me habían hablado soberanamente bien de este autor de resonante apellido. Muy bien, vamos.
Y ha sido abrir esta fresquísima reedición de Tusquets y disfrutar como un loco con el ritmo, el humor, la inteligencia, la crítica mordaz, el estilo y la gracia que Orejudo insufla a los quijotescos personajes que pueblan este libro-prisma. Hablamos de siete capítulos o historias cortas aparentemente independientes pero con nexos esquizofrénicos (y esta palabra no es casual aquí) que harán las delicias de más de uno.
Comienza el libro con "El casamiento engañoso" y la sonrisa se ladea desde la primera proposición. Le siguen "Las personas", con la Feria de Frankurt y una editora muy especial, y volamos justo después con "Coprofilia", magistrales ambos en su composición. Me quito el sombrero gatuno ante "Depresión postesquizofrénica", posiblemente la mejor historia de un escritor español que he leído en mucho mucho mucho tiempo. Sublime, certera, muy Haneke meets Berlanga cinematográficamente hablando, perfecta. Continuamos con "Transtorno paranoico de tipo somático", "Acatisia" y el cierre redondo con el homónimo "Ventajas de viajar en tren" y la demostración de cómo algo que parecía casual, arbitrario, tirando a (de nuevo) esquizofrénico, se cierra con un broche de auténtico maestro.
Ventajas de leer (y descansar) en cualquier parte (y de cualquier manera)
Locura, lucidez, suplantación de personalidad, identidades cruzadas, caca, culos, basuras sabiamente guardadas, sexo extraño, perros y comerciales de enciclopedias, Orejudo es brillante, un maestro de las palabras y de personajes inolvidables como Helga Pato, Martín Urales de Úbeda, Ander Alkarria y Míchel. Y Galapagar, y los trenes, esos maravillosos trenes que no son más que las sinapsis cerebrales de este cuadro de personajes que conforman un delirio lingüístico de mucho enjundia, una recomendación para todo amante de la literatura con mayúsculas, un regalo para cualquier club de lectura, un obra ante la que sólo puedo maullar incesantemente.
¡Bravo, miau, Orejudo forever!
¡Yo también soy Orejudo!
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